-¿Todos listos?-
-¡Sí!-
-Bien, prepárense para salir, estamos a punto en 3..., 2..., 1... ¡Ahora!-
Son millones, van aprisa desesperados por ganar un lugar en la delantera como si se tratara de una competencia, todos quieren ganar y sin embargo saben que uno sólo lo va a lograr, el más hábil, el más fuerte, el más decidido o simplemente aquel que tuvo más suerte.
Pero en esta ocasión algo salió mal…
-¿Dónde estamos, porqué estamos dando vueltas, hacía dónde vamos?-
El agua corre en contra del sentido de las manecillas del reloj y todo gira en un remolino cuyo único destino es el drenaje.
-¡No, este no era mi destino! Se suponía que debía fecun... glup, glup, glup.-
Albertito se lava las manos, se mira al espejo satisfecho pero con cierto grado de culpabilidad y pena, entonces piensa.
-Es la última vez; dicen que me pueden salir pelos en las manos, no lo creo. Mañana devolveré esas revistas que me prestaron mis amigos.-
Una vez más lo ha hecho, mató a millones sólo por su placer personal, sólo por gusto, han muerto sin cumplir su objetivo y lo peor que fueron muertos por la propia mano de su creador y sin haber amado.
¿Y cuántas veces más lo hará, durante la adolescencia, la juventud, cuantas veces más?
Ese es un crimen que no tiene perdón.
… pero que bien se siente. ¿Verdad hombres?




4 Comentarios:
Me encantó el post.
Me reí muchísimo al terminar de leerlo.
Aplauso de pie.
Abrazos.
Ah que buen post, me imagino que es un "mal" necesario con tal de sobre poblar el mundo =], al final no todo el millón es bueno.
Saludos
Ese si es un verdadero genocidio...
Estupendo relato, que final gracioso. Un abrazo
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